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22 de junio de 2026

Residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE): todo lo que tu empresa necesita saber en 2026

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RAEE: Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos: todo lo que tu empresa necesita saber en 2026

Este artículo forma parte de nuestra serie Gestión ambiental y normativa.

¿Qué son los RAEE y por qué son un tema tan serio para las empresas?

Cada vez que tu empresa renueva un ordenador, cambia una impresora, sustituye un teléfono o retira cualquier equipo electrónico que ha dejado de funcionar, está generando lo que la ley denomina un RAEE: un Residuo de Aparato Eléctrico y Electrónico.

A simple vista puede parecer algo menor. Un ordenador viejo, unas pantallas que ya no se usan, una batería agotada. Pero desde el punto de vista legal y medioambiental, los RAEE son uno de los residuos más regulados y controlados que existen, y su gestión incorrecta puede acarrear consecuencias administrativas importantes para la empresa responsable.

En este artículo te explicamos qué son exactamente los RAEE, qué dice la normativa vigente en España, qué obligaciones tiene tu empresa y cómo gestionarlos de forma correcta, trazable y sin riesgos.


¿Qué se considera un RAEE?

Los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos son un grupo específico de residuos que se generan cuando los aparatos eléctricos y electrónicos llegan al final de su vida útil. Abarcan una amplia gama de productos, desde electrodomésticos como frigoríficos y lavadoras hasta productos electrónicos como teléfonos móviles, pantallas y ordenadores obsoletos.

En el entorno empresarial, los RAEE más habituales son:

  • Ordenadores de sobremesa y portátiles.
  • Monitores y pantallas.
  • Impresoras, fotocopiadoras y escáneres.
  • Teléfonos fijos y móviles.
  • Tablets y dispositivos portátiles.
  • Servidores y equipos de red.
  • Sistemas de climatización y equipos de iluminación profesional.
  • Baterías y sistemas de alimentación ininterrumpida (SAI).

Si tu empresa usa tecnología en su actividad diaria —y prácticamente todas lo hacen— genera RAEE de forma regular. La clave está en saber qué hacer con ellos cuando llega el momento de retirarlos.


La normativa que regula los RAEE en España

En España, la gestión de los RAEE se rige principalmente por el Real Decreto 110/2015, de 20 de febrero , que tiene como objetivo establecer una regulación clara de las obligaciones de todos los agentes implicados: usuarios, fabricantes, distribuidores y gestores, y garantizar la trazabilidad del residuo en todo momento.

A esta norma se suma el Real Decreto 993/2022 . que regula el Registro de Productores de Aparatos Eléctricos y Electrónicos, y más recientemente la Directiva (UE) 2024/884, que modifica el marco europeo de RAEE e introduce nuevas obligaciones de marcado, trazabilidad y financiación de la gestión por parte de los productores.

En resumen: el marco normativo no solo existe, sino que se está reforzando y actualizando. El mensaje para las empresas es claro: la exigencia va en aumento.


¿Qué obligaciones tiene tu empresa con los RAEE?

Aquí es donde muchas empresas fallan. Se asume que la obligación de gestionar los RAEE recae únicamente en los fabricantes o distribuidores de los equipos, pero no es así. Toda empresa que genere o maneje este tipo de residuos —ordenadores, impresoras, teléfonos, maquinaria electrónica— tiene la obligación de entregarlos a un sistema de gestión colectiva o a un punto limpio autorizado.

Las obligaciones concretas para una empresa usuaria son:

No tirar los RAEE a la basura ordinaria. Un equipo electrónico no puede ir al contenedor general ni al punto de reciclaje de papel o vidrio.

Entregar los RAEE a un gestor autorizado. La entrega debe hacerse a través de un gestor de residuos con autorización específica para RAEE, o a través del sistema de recogida del distribuidor cuando se adquiere un equipo nuevo.

Conservar la documentación acreditativa. Cada retirada de RAEE debe quedar documentada. El gestor autorizado debe proporcionar un documento de aceptación o albarán de entrega que acredite que el residuo ha sido gestionado correctamente. Tanto el transportista como el usuario tienen que conservar sus copias y firmar el albarán en el momento de la entrega.

Garantizar la trazabilidad. El compromiso para 2026 es garantizar el 100% de la trazabilidad documental de los residuos electrónicos, con registro correcto en la plataforma e-RAEE del MITECO.


¿Qué ocurre si no cumples?

El incumplimiento de la normativa RAEE no es algo que las administraciones pasen por alto. Las inspecciones medioambientales son cada vez más frecuentes, y una gestión incorrecta de los residuos electrónicos puede derivar en un expediente sancionador que, dependiendo de la gravedad, puede resultar bastante costoso para la empresa.

Más allá de las consecuencias económicas, hay un impacto reputacional que tampoco conviene ignorar: una empresa que no gestiona correctamente sus residuos electrónicos difícilmente puede presentarse como socialmente responsable o aspirar a certificaciones como la ISO 14001.

La buena noticia es que cumplir es mucho más sencillo de lo que parece. Con un gestor autorizado, la documentación adecuada y un mínimo de organización interna, tu empresa está completamente cubierta.


¿Por qué los RAEE son especialmente peligrosos si se gestionan mal?

Los aparatos eléctricos y electrónicos contienen en su interior una combinación de materiales valiosos y sustancias potencialmente peligrosas: plomo, mercurio, cadmio, cromo hexavalente, retardantes de llama bromados… Si estos materiales acaban en un vertedero convencional o son tratados por operadores no autorizados, pueden contaminar el suelo y las aguas subterráneas de forma muy difícil de revertir.

Por eso la normativa no solo regula qué hacer con los RAEE, sino también quién puede gestionarlos. No cualquier empresa puede recoger y tratar residuos electrónicos: se requiere autorización específica, instalaciones adecuadas y cumplimiento de estrictos protocolos de tratamiento.


Cómo gestionar los RAEE de tu empresa correctamente: paso a paso

Paso 1: Identifica qué equipos generan RAEE en tu empresa. Haz un inventario de todos los aparatos eléctricos y electrónicos que usas y que tienen o pueden tener próximamente fecha de fin de vida útil.

Paso 2: No almacenes RAEE indefinidamente. Acumular equipos obsoletos en un almacén sin gestionarlos es también un incumplimiento. La normativa exige que los RAEE se entreguen a gestores autorizados en un plazo razonable.

Paso 3: Elige un gestor de residuos autorizado. Comprueba que el gestor con el que trabajas tiene autorización específica para RAEE. Puedes verificarlo a través del Registro de Gestores de Residuos de tu comunidad autónoma.

Paso 4: Exige y archiva la documentación. Cada entrega de RAEE debe ir acompañada de documentación acreditativa. Archívala de forma ordenada: es la prueba que necesitas ante cualquier inspección.

Paso 5: Integra la gestión de RAEE en tu sistema de gestión ambiental. Si tu empresa tiene o aspira a la certificación ISO 14001 , la gestión correcta y documentada de los RAEE es uno de los aspectos ambientales significativos que debes tener identificados y controlados.


Los RAEE y la economía circular

Más allá del cumplimiento legal, hay una oportunidad que muchas empresas no aprovechan: los RAEE contienen materiales que pueden recuperarse y reintroducirse en el ciclo productivo. Metales como el oro, la plata, el cobre o el paladio están presentes en cantidades pequeñas pero recuperables en muchos dispositivos electrónicos.

Un gestor autorizado de RAEE no solo evita el impacto ambiental de su eliminación incorrecta, sino que contribuye a recuperar materias primas que de otro modo se perderían. Es la economía circular aplicada a los residuos tecnológicos de tu empresa.


Conclusión

Los RAEE son uno de los flujos de residuos más regulados y más crecientes en el entorno empresarial. La digitalización y la renovación constante de equipos hacen que todas las empresas, sin excepción, generen este tipo de residuos de forma habitual. Conocer las obligaciones, elegir un gestor autorizado y mantener la documentación en orden no es solo una cuestión de cumplimiento legal: es una parte esencial de la gestión ambiental responsable de cualquier organización.

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